lunes, 23 de diciembre de 2013

"¿Por qué? ¿Quieres saber por qué?

  Entra en una cabina bronceadora y fríete durante dos o tres días. Cuando las ampollas de tu piel hayan estallado y te hayas descamado, retuércete en sal gorda y después ponte ropa interior cocida con hilo de cristal y alambre de cuchilla. Vístete con tu ropa habitual, siempre y cuando te vaya estrecha.

  Fuma pólvora y ve al instituto, para brincar entre aros, siéntate y suplica, cumple las órdenes. Escucha los murmullos que se cuelan por tu cabeza en la noche, llamándote fea y gorda y estúpida y puta y zorra y lo peor de todo, "una decepción". Vomitas y te mueres de hambre y te cortas y bebes porque necesitas un anestésico y eso funciona. Durante un rato. Pero entonces el anestésico se convierte en veneno y para entonces ya es demasiado tarde porque vas colocada hasta el alma. Te estás pudriendo por dentro pero no puedes parar.
 Te miras en el espejo y solo ves un fantasma. Oyes gritar a cada latido de tu corazón y todo-absolutamente-todo esta mal.
 "¿Por que?", no es la pregunta correcta.
Pregúntate, ¿Por que no?"

                                             Frío.
"Recordó como los primeros exploradores que zarpaban hacia el nuevo mundo superaron su temor de que la Tierra fuera plana y navegaron mas allá del abismo hacia el olvido. Esta era la clase de conocimientos históricos que su madre, la maestra, impartía a la hora de la cena cuando no estaba corrigiéndole sus modales en la mesa. Pensó que estaban equivocados, la Tierra es redonda, pero es la gente que vive en ella la que crea los límites y hace que sea terriblemente fácil caer al abismo, donde todavía, hay monstruos que esperan ansiosos para tragarte"
                          

                                                                                                           La Sombra.