martes, 9 de septiembre de 2014

La rabia se apodera de mi, 
me consume, me atrapa
me lleva a un lugar frío y oscuro donde aprisiona mi mente,
cuanto mas quiero escapar, mas grande se hace,
y se convierte en ira..
Las manos me tiemblan, siento las mejillas hirviendo,
me pitan los oídos, se hace un nudo en mi garganta
y solo tengo una forma de pararlo, 
una forma horrible y dolorosa de la que luego me averguenzo.

Nunca creí que una persona podía cargar con tanta ira,
hasta que empezó a pasarme.
Esa forma irracional de reaccionar.

Intento controlarla con todas mis fuerzas pero solo crece y me violenta mas.
Odio todo lo que soy cuando cuando estoy así.