- Necesitamos la culpabilidad para saber cuando somos inocentes.
- Necesitamos el dolor para valorar el bienestar.
- Necesitamos ser engañados para darnos cuenta de cuando alguien es sincero.
- Necesitamos llorar para valorar las sonrisa.
- Necesitamos desesperar para saber apreciar la tranquilidad.
- Necesitamos ser encerrados en nuestra propia cárcel para disfrutar, como nunca, de la libertad.
¡Señores! necesitamos hacernos mierd* contra el suelo para aprender a calcular la altura a la que estamos.
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