miércoles, 24 de julio de 2013

Mi vida depende de la melodía que el viento me traiga

Soy amante de la libertad, yo no creo en Dioses ni en personas. Yo creo en mi, en lo que soy capaz, en mi sonrisa, en mi mirada y en todas aquellas maravillas que aún me quedan por descubrir.
 Hoy decido perderme en el perfume de quien me deje inhalar su olor.
No entenderé de olvido ni de amor.
 Hoy entendí que estoy enamorada de la libertad y con ella, pasaré el resto de mi vida.
"El resto de mi vida", es mucho tiempo.

Frío..

 Miré a los ojos a quien me dijo - muere. 
 Le dí un abrazo a quien me dijo - vive.
 Me enamoré de quién me regaló su sonrisa.
     
                 Hoy, justamente hoy, puedo verte, de pie frente a mi con toda esa rabia acumulada y esas ganas incontrolables de odiarme. Y créeme, te entiendo, ¿como no hacerlo? Si fui yo la que dijo que no sabía si podía dar mas de mi. Como no hacerlo si cuando te estabas enamorando fui yo la que te dijo que pararas porque no obtendrías lo mismo de mi. Pero aquí estoy, echándote de  menos, aunque sea un poco, extrañando cada una de tus cosas y manteniendome en silencio. Sola, perdida en ese humo blanco casi trasparente que me impregna los pulmones y me quita segundos de  vida con cada calada.
 Aquí estoy, dándome cuenta de que las personas no están aptas para afrontar mi verdad y que por lo tanto, seguiré siendo ese ser de hielo hasta que alguien con suficiente valentía se pare delante de mi otra vez. Pero esta, sin retroceder..

lunes, 15 de julio de 2013

¡ FIRME SOLDADO !

 Un punto fijo, un muro de acero, una torre caída.
 Una lágrima tibia, una sonrisa fría, un par de ojos cristalinos.
 Una vida congelada, un corazón sin bombear, unos pulmones secos.
 El amor, la esperanza, el odio.
 La fortaleza, la vida, la muerte en su mejor momento..
     Porque te preguntas como sobrevivirás a toda esta tempestad y no encuentras respuesta alguna, pero miras a tu lado y ves a un soldado dispuesto a acompañarte hasta el fin del mundo y es ahí cuando sacas fuerzas de donde creíste que ya no había. Porque ese soldado espera algo de ti, y ese algo es la voluntad y la esperanza. Eso que a él le sobra y te contagia. Y vas y luchas y la guerra no cesa, pero entiendes que es así como funciona que cuando ya no podemos solos buscamos a alguien que quiera acompañarnos pero jamás podemos rendirnos porque sino seríamos unos cobardes que dicen vivir y no saben absolutamente nada de la vida.