Miré a los ojos a quien me dijo - muere.
Le dí un abrazo a quien me dijo - vive.
Me enamoré de quién me regaló su sonrisa.
Hoy, justamente hoy, puedo verte, de pie frente a mi con toda esa rabia acumulada y esas ganas incontrolables de odiarme. Y créeme, te entiendo, ¿como no hacerlo? Si fui yo la que dijo que no sabía si podía dar mas de mi. Como no hacerlo si cuando te estabas enamorando fui yo la que te dijo que pararas porque no obtendrías lo mismo de mi. Pero aquí estoy, echándote de menos, aunque sea un poco, extrañando cada una de tus cosas y manteniendome en silencio. Sola, perdida en ese humo blanco casi trasparente que me impregna los pulmones y me quita segundos de vida con cada calada.
Aquí estoy, dándome cuenta de que las personas no están aptas para afrontar mi verdad y que por lo tanto, seguiré siendo ese ser de hielo hasta que alguien con suficiente valentía se pare delante de mi otra vez. Pero esta, sin retroceder..
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