Me gustaba hacer el amor con ella por dos razones:
La primera, porque su físico me encantaba, era un lugar terrenal en el que me perdía y el deseo carnal que me generaba era algo fuera de lo habitual.
Lo segundo, porque no podía controlar mis emociones con ella, mas haya de cualquier excitación orgasmo o lo que fuese que sintiese ella me transportaba a un mundo paralelo, donde todo era perfecto y no solo el sexo. Podría perderme en ese lugar y no tener necesidad de encontrarme nunca porque sencillamente ahí, era libre, libre espiritual, física y mentalmente .
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