jueves, 30 de enero de 2014

Me sorprendo de mi..

   Hacía tiempo que tenía esta sensación, creí que por fin había cambiado y ya no hacía eso.
La tarde anterior a muchas de estas tuve una discusión conmigo misma ¿sabes por que? Me enfadé conmigo por ser tan inútil y no encontrar una forma perfecta de irme. 
Un corte limpio en la muñeca no suena del todo perfecto, puede fallar, no quiero mas cicatrices.
Pastillas, ¿cuánto me llevaría? Un día y medio, dos quizá para que me paralice por completo.
El tren, en el andén, ¿suena genial verdad? Pueden pasar muchísimas cosas, puedes terminar, pero puedes también no hacerlo y quedarte quien sabe como.
Y así me pasé horas, tirada en la cama tapandome la cara con las manos, con la yema de los dedos congeladas con los brazos llenos de lágrimas, horas que se hicieron eternas. Y quise salir corriendo pero no podía y mas me odie porque ni siquiera era capaz de escapar, pero claro ¿de que me estaría escapando? Soy yo quien me tortura todo el tiempo.
Cuando ya no pude mas y me quedé sin aire y sentí como se me cerraban los ojos de lo agotada que quedé me levanté, me senté al borde de la cama y no quise eso otra vez, prometí por ellos seguir viviendo y eso me dió a pensar en todas las cosas buenas que tengo, lo que me ayudó a sonreír y esa sonrisa me hizo sentir fuerte y entonces volví a la claridad, volví a tener ese miedo de enfrentarme a esto pero sin perder la esperanza y sin dejar de recordarme que no puedo ser perfecta, no puedo hacerlo, no puedo hacerle bien a todos, no puedo siempre sacar sonrisas, no puedo, no puedo porque estoy destrozada, me estoy evaporando y tengo que recuperarme...
-Y créeme que no quería hacerte daño, quizá nunca te lo dije pero Te quiero y mi bien estar, se basa en el tuyo, siempre y cuando yo este de pie y esto, lamentablemente, me tira abajo. Lo siento, puedes sin mi, lo se porque tu lo sabes entonces no tenemos nada que perder.

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