Ojos color miel. Piel pálida. Labios rojizos. Mejillas rosas.
Despeinada, risueña, tímida.
¡Que mirada tan ilusionada, que sonrisa tan encantadora!
Princesa de todos mis reinos, escudera de todos mis sueños.
Me tiembla el pulso, se me pierde la voz con el solo hecho de imaginar poder tenerte delante algún día. Rozar tus labios con la yema de mis dedos, sentir como tus ojos se clavan el los míos, como se te acelera la respiración, no poder evitar sonreír.
¡CUANTA PAZ ME DAS!
Hermosa dama que habita en mi palacio, que amor desprede tu voz.
De que manera danza tu cuerpo por los pasillos de mi imaginación.
Como se agita tu pelo con cada suspiro.
Que el olvido nunca se haga sobre mí.
Que tus ojos nunca dejen de buscarme en cada estación.
Porque mi voz nunca dejará de repetir tu nombre.
Y mi sonrisa siempre te reflejará.
Porque cada caída al vacío, cada pesadilla y cada abismo, se desvanece con la melodía de tu voz.
Te pensaré por el resto de mis días, no por ser tú... por lo que haces de mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario