Y en un sin fin de tormentas,
millones de abismos,
almas rotas, perdidas en el olvido
intento buscar razones para quedarme,
pero cualquiera diría que esta es mi despedida.
Reina de todos mis sueños,
fue un honor hacerte por cientos de noches, tan mía.
Y aún sin saber si lo que estoy haciendo está bien, temiendo a cometer un error tan atroz que ya no pueda devolverme la luz, te pido que me dejes marchar, impidiendo destrozar aún más esa sonrisa que tantos pasillos oscuros iluminó.
Cuanto te quise y cuanto te quiero,
eres tanto para mi que soy incapaz de amarte como lo mereces.
Dirás que es un acto de cobardía y no te quitaré razón, me duele en todos los rincones de mi cuerpo y de mi alma, tener que abandonarte, siento como se va deteniendo mi corazón, y es que, ¿Como tanto amor, pudo hacerme tanto mal?
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