La vio en el faro, un atardecer de invierno, estaba de pie al borde del acantilado. Llevaba puesto un vestido rosa palo, de mangas largas y cuello redondo, ajustado marcando su cintura y el resto en campana, poco más arriba de las rodillas, medias de nailon negras, zapatillas blancas. Su pelo suelto, largo, bailaba con el viento, se enredaba, giraba..
Lía se acercó un poco más, sigilosa, la chica del vestido tenia los ojos cerrados, sonreía, movía de vez la cabeza aunque apenas se notaba. Se acercó hasta casi rozar la yema de sus dedos extendidos, rojos casi morados quizá del frío. Observó las fracciones de su rostro, su nariz un poco picuda, labios pequeños y finos, mentón delgado, ojos rasgados, pestañas largas. Se preguntó que color tendrían, como sonaría su risa, cual seria el tono de su voz. Observó su cuello largo, notando alguna de sus venas, sus tendones. Se preguntó si su piel seria tan suave como se veía, si su personalidad seria tan dulce y apasionada cómo se mostraba en ese momento. Observó sus pechos casi pequeños, su cintura casi estrecha, sus piernas casi largas, sus músculos, sus rodillas, sus tobillos.
Se preguntó como olería, cuanto tiempo llevaba ahí, si quizá el olor saldo del mar se habría impregnado de ella.
Volvió a mirar su rostro, sintió un nudo en el estomago cuando noto que aquellos ojos color miel la observaban con ternura, miro como en sus labios se dibujaba una sonrisa tímida, como sus pies dieron un paso adelante, como su cuerpo se perdía entre las rocas, las olas y el viento.
sábado, 27 de diciembre de 2014
domingo, 21 de diciembre de 2014
Estúpido corazón iluso,
razón absurda dominada por ese músculo bombeante que no descansa nunca.
He empezado a interpretar mis crueles caídas como vuelos incesantes, en medio de tormentas y vientos huracanados.
Entonces ya no caigo, vuelo entre tormentas buscando cual gaviota, el cielo azul y un sol radiante abrasador. Cual abeja descendiendo pasándose en aquella flor madura radiante, hermosa llena de vida, buscando alimento.
No siento dolor, me siento como aquella mariposa con un ala herida, saltando en cualquier copa de árbol con flor, incesante.
martes, 2 de diciembre de 2014
Cuando mi corazón,
mi cabeza y mis sentidos,
mi alma y mi ser ya no aguantan...
Cuando siento que algo me falta,
anhelando desesperada un poco de consuelo. ..
Ahí, intervienen mis manos
la pluma y el papel
ahí es cuando dejo en cada en cada letra
toda la melancolía que mi mirada desprende.
Ahí, momento de libertad
ahí, dolor que rasga mi piel y se cuela en mis huesos
ahí...
ahí soy yo después de llorar millones de letras.
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