miércoles, 12 de agosto de 2015

     Necesitaba irse, no importa a donde, simplemente necesitaba salir de donde estaba. Agarró su mochila, empezó a llenarla de libros, tomó una botella pequeña, la llenó de agua, conectó los auriculares a su mp3 y salió por la tarde. El atardecer casi terminaba, casi la luna dejaba de despedir el día cuando empezó a correr, en sus oídos sonaba <<You found me>>, en sus ojos brotaba la frustración de una vida negada a la liebrtad y a la felicidad.
Corrió hasta que las piernas no le respondieron y calló al suelo, sintió la dureza del asfalto en la palma de sus manos, en sus rodillas, en su barbilla. Se quedó en la posición del niño mientras lloraba desconsoladamente gritando en silencio <<¿Por qué? ¿Por qué así? ¿Por qué a mi?>>
Se levantó a duras penas, se sentó a un lado de la calle, abrió la mochila, saco uno de sus libros favoritos, se sorbo los mocos y le pidió que por favor la sacara de ese infierno.

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