jueves, 9 de octubre de 2014

     Admiraba su dulzura, su paciencia, 
me enamoraba lo despistada que era, su poca memoria, 
su inocencia, su ternura, 
todo el amor que desprendía con sólo hablar,  
a calma de su voz...

     Siento que no tenerla es la muerte en vida,
siento mi ser completamente vacío, 
ya no queda nada por lo que luchar o seguir,
todo quedó hecho cenizas, 
no hay recuerdos, ni olvido, ni amor,
no hay nada.


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