Admiraba su dulzura, su paciencia,
me enamoraba lo despistada que era, su poca memoria,
su inocencia, su ternura,
todo el amor que desprendía con sólo hablar,
a calma de su voz...
Siento que no tenerla es la muerte en vida,
siento mi ser completamente vacío,
ya no queda nada por lo que luchar o seguir,
todo quedó hecho cenizas,
no hay recuerdos, ni olvido, ni amor,
no hay nada.
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