martes, 9 de junio de 2015

Caminaba al otro lado de la calle.
Recuerdo que había solo tres farolas del lado derecho.  No había casi luz, pues la calle era demasiado larga para estar bien iluminada por tan poco.
Yo estaba del lado izquierdo caminando en silencio, con la capucha puesta y la cabeza gacha. Le miraba de reojo pero no parecía notar nada, iba a un paso con una velocidad media, no mostraba preocupación, ni inseguridad, ni mucho menos miedo. No volvía la mirada hacia atrás, ni siquiera movía la cabeza lo más mínimo.
De todas formas, creo que podía escuchar mi respiración, yo la suya no. 
Dobló a la derecha, había unos matorrales enormes y densos. Espere a que se adelantara un poco más y le seguí, intentando no hacer casi ruido.
Había un montón de romeros y jaras blancas, además de árboles y pinos, los reconocí por el olor fuerte que desprendían. Recuerdo haberme llevado unos arañazos bastante feos a causa de la ramas y la poca luz.
El mayor problema empezó cuando uno de los arañazos fue muy grande y empezó a salir demasiada sangre. Me quedé inmóvil un momento y empecé a escuchar como algo se acercaba a mi a una velocidad increíble, podía escuchar su respiración y aún no estaba cerca.
En el suelo había césped y tierra, así que empecé a revolcarme y me quedé debajo de un romero, sujetando el brazo que ya casi no sangraba pero que había sido suficiente para llamar la atención de la bestia.
Sentí verdadero pánico cuando sus pies estaban enfrente a mi cara y no eran cuatro patas. Eran dos pies calzando unas Magnum Borcego, con unos pantalones negros estrechos.
Se quedó así de pie unos tres minutos,  no pude ver que estaba haciendo,ni su cara, ni siqueira si tenía la misma cazadora de la persona a la cual seguía. Intentaba casi no respirar.  Comenzó a caminar hacia atrás, dio dos vuelvas al romero donde yo me encontraba debajo, volvió a pararse donde estaba y lanzó una patada. Me dio de lleno en la nariz. No hice ninguna queja pero sangraba y volví a escuchar su respiración acelerada.  Agarró mi capucha y empezó a arrastrarme, caminaba demasiado rápido, intenté deshacerme de la chaqueta pero no podía así que comencé a gritar. Se detuvo y me proporcionó otra patada, pero esta vez en las costillas, sentía un dolor horrible, no me pasaba el aire, tenia la nariz rota, y seguramente las costillas, me dolía demasiado el brazo. La bestia volvió a agarrar mi capucha y a arrastrarme pero esta se rompió, así que me levante lo más rápido que pude y empecé a correr. Sentía su respiración en mi nuca, pero yo iba más rápido.
Visualice la calle por la que habíamos estado antes así que corrí más rápido aún, mi cuerpo era todo adrenalina y miedo y supervivencia, recuerdo haber pisado el borde del asfalto, ver dos focos enormes y empezar a arrastrarme por el asfalto unos 500 metros hasta perder el conocimiento. 
Lo otro que recuerdo fue abrir los ojos y estar en mi cama.

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