jueves, 18 de junio de 2015

     Uno se sienta solo en una mesa, se sirve una copa de vino tinto y ¿cuántos recuerdos con él?
     Que trágica es la soledad para alguien que comparte cama.
     Se sube al tren y quien sabe si la volverá a ver, a sentir, a tocar, a besar, a amar. Pero se sube y no se despide, porque cree que las despedidas traen mala suerte y cuando su imagen se difumina en la ventana se arrepiente y quiere volver, siempre quiere volver pero nunca lo hace porque extrañar es malo y necesitar aún peor.

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