miércoles, 11 de marzo de 2015

Estamos todo el tiempo queriendonos morir sin saber que estamos en un suicidio constante. 
Nos matamos con el amor mediocre que aceptamos, creyendo que eso es lo que nos merecemos, 
con las noches enteras imaginando historias con alguien que es incapaz de levantar la vista de su ombligo,
con las cicatrices que se van haciendo en nuestras muñecas, 
con el cigarrillo que nos fumamos por placer,
con el odio absurdo que sentimos hacia nosotros mismos. 
Nos torturamos a todas horas, todo el tiempo, y no hablo de una tortura física. 
Matamos nuestra alma, nuestra esencia obligándola a vivir cosas innecesarias, sin ser conscientes de que ella, con una sonrisa, resplandece muchísimo más que el mismísimo 
Sol. 

lunes, 9 de marzo de 2015

     "Siento estar así, no se como disculparme 
otra vez estoy cayendo y no puedo alzar vuelo.
Se que estas dispuesta a salvarme, pero esto es un infierno, desde que empieza hasta que finge acabar, y sus días y sus años, quien sabe si no son peores. Tantas secuelas, tanto dolor, esto no termina nunca, lo siento. 
     No puedo hacerte participe de esto, y no quiero que te vayas. Me das tanta calma, oh, tanta calma es la que me das, y cuando me abrazas, tus abrazos presionando mi cuerpo, siento tanta vida en mi, gracias a ti. Y quiero llorar, cierro los ojos, no quiero que me veas así, tan vulnerable. Que débil soy si se trata de tu sonrisa. 
Tan dulce intenta que nada duela, tan sincera, tan cálida y enamorada. Si tu sonrisa supiera todo lo que hace en mi, estaría tan orgullosa de ella que nunca se iría.
     Quiero que no te vayas pero no te culpo si lo haces. Esto recién empieza y está doliendo demasiado, siento no ser lo que necesitas, no puedo ayudarte, apenas puedo conmigo, me siento destrozada." 

jueves, 26 de febrero de 2015

Ahora me pregunto si puedo dejarte ir.
Ahora que siento mi vida vivir, mi alma volar y mi corazón sentir, me pregunto en un susurro, temiendo la respuesta, si podría dejarte ir. 
Imaginando tus manos rodeando mi cintura, cualquier atardecer de otoño. Tu observando ese cielo que tanto admiras y yo con los ojos cerrados sintiéndolo, sintiéndote.
Me pregunto si te quiero o si te amo o si te admiro, puede que seas mi salvación.
¿En que instante te vi? 
¿Serás tu? 
¿Seré yo?
¿Quién dañará primero?
¿Quién abrazará con fuerza intentado juntar todos los pedazos? 
¿Quién dará el primer paso? 
Quiero besarte... 
Y que me beses... 
Con tanto amor que me ahogue,
que me mate,
y que me haga volver.
Quiero mirarte a los ojos desde arriba, 
bajar hasta estar entre tus piernas,
hacerte mía.
Quiero amarnos hasta que nos duela, 
hasta que ya no quede nada por intentar 
hasta que el olvido y la desesperación nos consuma.
Quiero verte reflejada en mis pupilas, 
sentirte en mis latidos,
quiero saber que si vas a lastimarme, 
antes me has amado con locura.

sábado, 24 de enero de 2015

Noches

     El viento fresco chocaba con su cara, helaba sus mejillas, su nariz, agrietaba sus labios. Nunca llevaba guantes, le gustaba sentir la yema de sus dedos como pequeños bloques de hielo. De vez en cuando su cuerpo se estremecia...
     Encima de su cuerpo se encontraba un cielo negro y estrellado, con la luna tan llena y tan grande que le hacía sombra a sus paso,  siguiéndole constantemente. Muchas veces sintió que le observaba entonces se detenía y la miraba, le susurraba que era hermosa, que nunca le dejara. Sentía verdadero amor hacia ella. Y la amaba aún más en noches como esas, donde el frío no cesa, las lágrimas se hacen hielo y los ojos rojos e hinchados a su reflejo se ven hermosos. 
     Noches como esas donde el olvido le consumía, el recuerdo se paseaba libremente como si tuviese una daga y fuese cortando todo a su alrededor. Dolía, sangraba y ahogaba, pero lamentablemente, pensaba, no mataba. 

sábado, 27 de diciembre de 2014

El faro.

     La vio en el faro, un atardecer de invierno, estaba de pie al borde del acantilado. Llevaba puesto un vestido rosa palo, de mangas largas y cuello redondo, ajustado marcando su cintura y el resto en campana, poco más arriba de las rodillas, medias de nailon negras, zapatillas blancas. Su pelo suelto, largo, bailaba con el viento, se enredaba, giraba..
     Lía se acercó un poco más, sigilosa, la chica del vestido tenia los ojos cerrados, sonreía, movía de vez la cabeza aunque apenas se notaba. Se acercó hasta casi rozar la yema de sus dedos extendidos, rojos casi morados quizá del frío. Observó las fracciones de su rostro, su nariz un poco picuda, labios pequeños y finos, mentón delgado, ojos rasgados, pestañas largas. Se preguntó que color tendrían, como sonaría su risa, cual seria el tono de su voz. Observó su cuello largo, notando alguna de sus venas, sus tendones. Se preguntó si su piel seria tan suave como se veía, si su personalidad seria tan dulce y apasionada cómo se mostraba en ese momento. Observó sus pechos casi pequeños, su cintura casi estrecha, sus piernas casi largas, sus músculos, sus rodillas, sus tobillos.
     Se preguntó como olería, cuanto tiempo llevaba ahí, si quizá el olor saldo del mar se habría impregnado de ella. 
     Volvió a mirar su rostro, sintió un nudo en el estomago cuando noto que aquellos ojos color miel la observaban con ternura, miro como en sus labios se dibujaba una sonrisa tímida, como sus pies dieron un paso adelante, como su cuerpo se perdía entre las rocas, las olas y el viento. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

     Estúpido corazón iluso,
razón absurda dominada por ese músculo bombeante que no descansa nunca. 
     He empezado a interpretar mis crueles caídas como vuelos incesantes, en medio de tormentas y vientos huracanados. 
     Entonces ya no caigo, vuelo entre tormentas buscando cual gaviota, el cielo azul y un sol radiante abrasador. Cual abeja descendiendo pasándose en aquella flor madura radiante, hermosa llena de vida, buscando alimento.
     No siento dolor, me siento como aquella mariposa con un ala herida, saltando en cualquier copa de árbol con flor, incesante. 

martes, 2 de diciembre de 2014

Cuando mi corazón,  
mi cabeza y mis sentidos, 
mi alma y mi ser ya no aguantan...
Cuando siento que algo me falta,
anhelando desesperada un poco de consuelo. ..

Ahí,  intervienen mis manos
la pluma y el papel
ahí es cuando dejo en cada en cada letra 
toda la melancolía que mi mirada desprende.
Ahí,  momento de libertad
ahí,  dolor que rasga mi piel y se cuela en mis huesos
ahí...
ahí soy yo después de llorar millones de letras.