jueves, 1 de mayo de 2014

Without you but with you

     Era algo abitual, nada fuera de lugar, nada que no haya visto y hecho otra mañana soleada. Preparar el café, salir al patio,sentarse en la silla, encender el ordenador, acariciar al Sr. P que estaba muy relajado, adormilado en la otra silla y con cada sorbo de café que daba, dejarse llevar.
     Hacía demasiado tiempo de lo que había pasado, se había acostumbrado a estar devuelta en soledad, a seguir el mismo rítmo que tenía cuando estaba ella, pero ahora, sola. Hacía mucho que ya no lloraba por las noches deseando con todas sus fuerzas que saliese del baño con ese pijama blanco que le quedaba increíblemente sexi y se metiese en la cama, la mirara, sonriese y le deseara las buenas noches, hacía demasiado tiempo que no la esperaba para desayunar, que no ponía los bollos en la mesa junto a la taza roja donde ella siempre tomaba el té, hacía tiempo que se había acostumbrado a acariciar primero al Sr. P sin recordar que siempre lo hacía ella primero. 
     Esa mañana, donde se levantó, preparó su café, salió al patio, se sentó en el mismo lugar de siempre, acarició al gato, empezó a dar sorbos a su café, casi sin notarlo al principio, una oleada inmensa de nostalgia, deseo, rabia y librtad, la invadió. En vez de posar los dedos sobre el teclado y empezar a escribir todas esas aburridas redacciones, echó la cabeza hacia atrás, dejando que el brisa cálida le acaricie las mejillas, las pestañas, la nariz, los labios, las cejas, dejando que se lleve todo, absolutamente todo lo que estaba acumulado debajo de su piel, todo ese peso, todos esos recuerdos y sueños rotos, dejando solo en su recuerdo la sonrisa mas hermosa que había visto nunca, el -si, quiero del altar, el olor de su exquisito perfume, la alegría de sus ojos, la suavidad de sus labios, su último suspiro con un -se feliz, házlo por mi.
     Y entonces, en vez de volver a la misma rutina de siempre, acarició mas al Sr. P, cerró el ordenador, se levantó fue a la cocina y preparó tostadas con mermelada, puso música, bailó, rio, lloro, miró la foto de bodas que estaba en la entrada de la casa y se sintió libre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario