El
olor intenso a café,
las
noches olvidadas,
las
madrugadas frías,
el
olvido yace sobre mi.
La
tormenta incesante,
de
un amor que me olvida.
Su
voz que espantaba demonios,
cerraba
heridas,
calmaba
penas, ahora
el
olvido yace sobre mi.
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