Nunca tuve el valor suficiente para escribirte, para recordarte, para imaginarte.
Nunca te sentí en mis brazos pero te extraño como una loca, siempre que estoy increíblemente feliz siento un vacío bastante hondo y cruel, es tu ausencia pequeño.
¿Como hubiese sido tu carita?¿Tu carácter? ¿Como habría sido el sonido de tu risa? Haría lo que sea con tal de que estés acá cinco minutos, mirarte, pedirte disculpas por lo que pasó, decirte que te voy a amar eternamente y abrazarte, abrazarte el alma para quedarme siempre con vos.
Ni se que decir o que hacer, solo que esta noche ya no aguante y quizá escribirte me haga sentir mejor.
Te amo eternamente, todo el día, te abrazo el alma al ir a dormir, te siento todo el tiempo acá conmigo.
jueves, 16 de julio de 2015
viernes, 3 de julio de 2015
Cartas para ella
Vos estas cuando el resto falta, cierro los ojos y te imagino sonriendo, entonces todo está bien, porque vos estas. Aunque no pueda abrazarte estas, siempre estas, y siempre te vas y volves y te vas otra vez pero nunca me faltas.
Sos quien me levanta cuando el peso de los hombros me debilita las piernas, vos aguantas y tiras conmigo para adelante. Siempre decís que las cosas son crueles pero que es porque nos espera algo mejor.
Se que nos espera algo mejor, mi vida junto a vos.
Extraño tocarte y que me toques, extraño tu respiración en mi cuello, extraño tus ojos iluminados mirándome, extraño que te molestes por cosas que hago o digo, extraño tus historias, extraño tenerte.
Aveces me da miedo escribirte, recordarte o incluso extrañarte. Porque no importa en que momento este, siempre te quiero ahí.
Siempre siempre siempre, conmigo.
jueves, 18 de junio de 2015
Uno siempre pelea por su princesa, aunque ella no esté dispuesta a pelear por uno. Uno siempre pierde el orgullo, siempre camina descalzo encima de brasas ardientementes, siempre traiciona a quien es necesario hacerlo si su princesa así lo ordena.
Pero eso no es amor.
Amor es ir a la guerra juntos, pelear codo con codo. Amor es compartir, enseñar y fortalecer. Respetar, admirar y apreciar. Amor es dar y recibir, sin pensar, sin querer, amor es vivir la mayor locura de tu vida.
Amor es aquello que te hace levantarte cada mañana y cantarle al sol, aquello que hace que acaricies las hojas de la naturaleza, que le sonrías a un animal, que le des los buenos días al que pasa por tu lado.
Amor es vivir, porque ¿Que mayor estupidez es aquella que vivir sin amor?
Uno se sienta solo en una mesa, se sirve una copa de vino tinto y ¿cuántos recuerdos con él?
Que trágica es la soledad para alguien que comparte cama.
Se sube al tren y quien sabe si la volverá a ver, a sentir, a tocar, a besar, a amar. Pero se sube y no se despide, porque cree que las despedidas traen mala suerte y cuando su imagen se difumina en la ventana se arrepiente y quiere volver, siempre quiere volver pero nunca lo hace porque extrañar es malo y necesitar aún peor.
martes, 9 de junio de 2015
Caminaba al otro lado de la calle.
Recuerdo que había solo tres farolas del lado derecho. No había casi luz, pues la calle era demasiado larga para estar bien iluminada por tan poco.
Yo estaba del lado izquierdo caminando en silencio, con la capucha puesta y la cabeza gacha. Le miraba de reojo pero no parecía notar nada, iba a un paso con una velocidad media, no mostraba preocupación, ni inseguridad, ni mucho menos miedo. No volvía la mirada hacia atrás, ni siquiera movía la cabeza lo más mínimo.
De todas formas, creo que podía escuchar mi respiración, yo la suya no.
Dobló a la derecha, había unos matorrales enormes y densos. Espere a que se adelantara un poco más y le seguí, intentando no hacer casi ruido.
Había un montón de romeros y jaras blancas, además de árboles y pinos, los reconocí por el olor fuerte que desprendían. Recuerdo haberme llevado unos arañazos bastante feos a causa de la ramas y la poca luz.
El mayor problema empezó cuando uno de los arañazos fue muy grande y empezó a salir demasiada sangre. Me quedé inmóvil un momento y empecé a escuchar como algo se acercaba a mi a una velocidad increíble, podía escuchar su respiración y aún no estaba cerca.
En el suelo había césped y tierra, así que empecé a revolcarme y me quedé debajo de un romero, sujetando el brazo que ya casi no sangraba pero que había sido suficiente para llamar la atención de la bestia.
Sentí verdadero pánico cuando sus pies estaban enfrente a mi cara y no eran cuatro patas. Eran dos pies calzando unas Magnum Borcego, con unos pantalones negros estrechos.
Se quedó así de pie unos tres minutos, no pude ver que estaba haciendo,ni su cara, ni siqueira si tenía la misma cazadora de la persona a la cual seguía. Intentaba casi no respirar. Comenzó a caminar hacia atrás, dio dos vuelvas al romero donde yo me encontraba debajo, volvió a pararse donde estaba y lanzó una patada. Me dio de lleno en la nariz. No hice ninguna queja pero sangraba y volví a escuchar su respiración acelerada. Agarró mi capucha y empezó a arrastrarme, caminaba demasiado rápido, intenté deshacerme de la chaqueta pero no podía así que comencé a gritar. Se detuvo y me proporcionó otra patada, pero esta vez en las costillas, sentía un dolor horrible, no me pasaba el aire, tenia la nariz rota, y seguramente las costillas, me dolía demasiado el brazo. La bestia volvió a agarrar mi capucha y a arrastrarme pero esta se rompió, así que me levante lo más rápido que pude y empecé a correr. Sentía su respiración en mi nuca, pero yo iba más rápido.
Visualice la calle por la que habíamos estado antes así que corrí más rápido aún, mi cuerpo era todo adrenalina y miedo y supervivencia, recuerdo haber pisado el borde del asfalto, ver dos focos enormes y empezar a arrastrarme por el asfalto unos 500 metros hasta perder el conocimiento.
Lo otro que recuerdo fue abrir los ojos y estar en mi cama.
jueves, 14 de mayo de 2015
Casi que ya no miro o no siento lo que pasa a mi alrededor.
Te lloro todas las noches, todos los días, con todo el dolor y el amor, con todo el odio y la rabia, con todo mi cuerpo y mi alma. Y es tan duro, las lágrimas nunca salen. Manifiesto el dolor con todo mi cuerpo, no consigo forma de desahogarme, entender, comprender, no puedo.
duele tanto... Siento el alma rota y el corazón congelado.
jueves, 23 de abril de 2015
Tu ahí... Yo aquí.
A veces se me olvida que ahí es muy lejos o que aquí es, quizá, demasiado cerca.
Se me olvida que aún no se como hueles, como saben tus labios.
Se me olvida también que no sé que se siente tocarte o mirarte tan fijamente que penetre tu alma.
Se me olvida que nunca te he sentido, que no se como es el calor de tu cuerpo, de como reaccionan mis dedos a tu tacto.
Se me olvidan tantas cosas... Y sin embargo siento que hago el amor contigo todo el tiempo. Porque te siento aquí, aunque estés ahí, tan lejos.
Y me pierdo... Como esta noche, esta noche que me está matando, que me invita a perderte, que quiere que te diga todo, hasta lo que no es cierto o lo que aún no ha pasado. Esta noche que me mata, que tiene todo planeado, que no me quiere cerca de ti pero que sabe que cuando te alejes te va a echar de menos y va a querer que vuelvas.
Una noche tan cruel que quiere que vuelva a hacerlo, que le gusta verme débil.
Una noche tan fría, que solo ella y yo sabemos que es así. Porque se esconde, se esconde detrás de esa brisa cálida y del cielo despejado. Se esconde detrás del brillo de la luna porque sabe que es hermosa y sabe que me encandila. Se esconde de mis ojos pero no de mis sentidos. Me deja tocarla, acariciarla, sentirla... Pero no me deja verla.
Y se burla de mi, con tanta elegancia que es imposible no ceder a su baile. Entonces la sangre vuelve a caer y cierro los ojos e imagino tus labios, tan rojizos y carnosos, siento que los beso pero no eres tu, es ella, siempre es ella.
Porque tu nunca estás, no se si porque viniste y te fuiste o porque quizá lo imagine todo.
Pero nunca estás y lo se, pero tampoco puedo volver a la realidad.
Porque no estás y me faltas y te busco y ella me miente y te trae hasta mi y te siento y me consuelas y cuando despierto... Solo quiero que vuelva a oscurecer, que vuelva a bailar para mi para poder sentirte.