martes, 29 de julio de 2014

Querida ..

     Querida amiga...
No se la razón por la cual elegí esta noche, quizá porque ese nudo en la garganta que me ahoga sin piedad, ese que tanto conoces porque tantas veces viste, ahora mismo quiere explotar. 
   Aún sabiendo que el olvido me esta consumiendo, que nada, nunca, jamás, volverá a ser como al principio, sin saber como poder recuperar algo de lo maravilloso que teníamos, sigo penandote. No porque te necesite, porque sabes mejor que nadie que aguanto sola todo lo que tenga, sino porque, no dejo de agradecerte todas las noches de mi vida el haberte encontrado.
Fuiste mi mayor pilar, tus manos fueron las que pararon la catástrofe que era mi interior, tu casa me dió lugar cuando no tenía donde ir. Me hiciste valorar un montón de cosas como la amistad y el amor incondicional, me dejaste entrar a tu familia sabiendo que no tenía ni idea de lo que era, me llenaste de sonrisas, lloraste conmigo, me abrazaste y te pasaste noches enteras sintiendo el mismo dolor que yo, sin quejarte, solo en silencio.
   Me mimaste como a una niña, me regañaste como a una adolescente estúpida y me trataste como si fuese una adulta. 
   Y entiendo que solo fue pasajero y lo respeto tanto, que quizá por eso nunca forcé nada para intentar volver a lo de antes, pero, fue tan inmenso, fue todo tan inmenso. Me diste luz cuando la última vela se había apagado.
   Por eso esta noche, quiero darte un lugar enorme en mi Maravilla, casi tan grande como el de mi corazón y el de mi recuerdo. Y digo recuerdo, no porque vaya a olvidarte, sino porque nunca volveremos a lo antes.
   Gracias, gracias y mil millones de gracias por haber pertenecido a mi vida y por haber dejado que yo lo haga en la tuya.





RS.

lunes, 28 de julio de 2014

El olvido.

El olor intenso a café,
las noches olvidadas,
las madrugadas frías,
el olvido yace sobre mi.

La tormenta incesante,
de un amor que me olvida.

Su voz que espantaba demonios,
cerraba heridas,
calmaba penas, ahora

el olvido yace sobre mi.

miércoles, 23 de julio de 2014

     Odiaba las mañanas de verano, el calor sofocante calentando todas las paredes de la casa, dejando el aire denso y caliente, rodeada de edificios y asfalto, casi sorda por tanto ruido bochornoso, el cuerpo pegado de casi ni moverse.
     Odiaba la sensación de vacío interno, el caminar por los pasillos del apartamento cual zombie, con el alma vacía, arrastrando los pies, casi sin poder ver de tantas lágrimas acumuladas.
     Odiaba la vida en la ciudad, la falta de paz, de intimidad, el no salir al fondo de casa y gritar para desahogarme o abrir la cristalera del salón y rompero todos los vasos y platos y botellas de vidrio que habían ahí dentro porque seguramente un vecino estaría mirándote y llamaría a emergencias.
      Odiaba el no poder hacer el amor con libertad, que el ruido de los coches suenen mas que sus gemidos en mi oído.
     Odiaba las mañanas de verano y aún las odio.

martes, 15 de julio de 2014

P3.

     Tormenta incesante 
     de aquel amor que se desvanece.
     
     Veo como tus ojos me rechazan,
     como tus manos me desgarran el alma,
     siento que muero en cada letra.

     ¿Como pudiste olvidarme?
     ¡Cuando yo mas te amaba!
     Sonreírme de esa manera,
      disimulando tu maldad.

     Cada noche es un tormento,
     que por la mañana no cesa.

     ¿Tanto te lastimaron?
     Moría por tocar tu alma,
    por llenarla de calma, 
     por hacerle el amor.

martes, 8 de julio de 2014

#10

     Ojos color miel. Piel pálida. Labios rojizos. Mejillas rosas.
Despeinada, risueña, tímida.
¡Que mirada tan ilusionada, que sonrisa tan encantadora! 
     Princesa de todos mis reinos, escudera de todos mis sueños. 
Me tiembla el pulso, se me pierde la voz con el solo hecho de imaginar poder tenerte delante algún día. Rozar tus labios con la yema de mis dedos, sentir como tus ojos se clavan el los míos, como se te acelera la respiración, no poder evitar sonreír.
     ¡CUANTA PAZ ME DAS! 
Hermosa dama que habita en mi palacio, que amor desprede tu voz.
De que manera danza tu cuerpo por los pasillos de mi imaginación.
Como se agita tu pelo con cada suspiro.
     Que el olvido nunca se haga sobre mí.
     Que tus ojos nunca dejen de buscarme en cada estación.
     Porque mi voz nunca dejará de repetir tu nombre.
     Y mi sonrisa siempre te reflejará.
     Porque cada caída al vacío, cada pesadilla y cada abismo, se desvanece con la melodía de tu voz.
Te pensaré por el resto de mis días, no por ser tú... por lo que haces de mi.