jueves, 20 de marzo de 2014

Cuando creí entontrarme, ¿de verdad lo hice?

El frío se cuela por los poros de mi piel helando cada centímetro de mi, ese mismo frío que me invade en las pesadillas, ese que huele a miedo y paranoia y desesperación, y depresión, y a muerte voráz que te consume en segundos, que te corta el aliento. Pero, estoy despierta, estoy despierta porque puedo sentir cuando toco, puedo escuchar cuando grito, puedo correr de miedo y cuando miro hacia atrás, otra vez, otra vez no hay nada mas que mi sombra. 
¿En que momento volví a caer?
 ¿En que momento me volví a perder?

lunes, 10 de marzo de 2014

Perdí.

    Y la verdad que solo quiero volver, nunca habia sentido que tenía un lugar en el que perderme y no era principalmente mi casa, era el lugar, las calles, el aire, la arena, las olas, el olor a sal...
    Era eso que me hacía sentir viva, eran las personas que aunque eran minoría me hacían bien, era la forma de respirar, era la forma de mirar, era la forma de sentir la que me hacía pensar que era querida, protegida y sobre todo, con un lugar donde decir 
- Aquí puedo morir en paz.

Et la mort ne nous..

  Abrí la puerta con extremo cuidado, contemplé a mi alerrededor por si había algo de lo que tenía que preocuparme o mantenerme alerta pero no encontré nada mas que muebles llenos de polvo, cortinas impregnadas y un olor  a humedad que me hizo arder la naríz.
  Era como que si nunca nadie hubiese entrado ahí, era como un lugar abandonado hacía siglos. Empecé a caminar y la madera del suelo crijía tanto que tuve miedo de despertar a aquellas sombras. Crucé la entrada principal lo mas lento y silencioso posible y cuando me asomé la siguiente habitación solo encontré una escalera, una escalera tan larga y tan grande que parecía llevarte a las puertas del cielo si no fuese porque una capa de polvo cubría los escalones, me asomé al borde del primero e intenté agudizar la vista y ver mas allá del último escalón que veía pero era imposible, no tenía fin, o al menos de donde estaba no podía verlo. Miré hacia los lados y no había nada mas así que decidí empezar a subir.
  Cada escalón era una emoción, el primero me generó ardor en alguna parte interna del cuerpo que aún no pude desifrar cual era, [...] el quinto me congeló el alma, [...] el décimo primero hizo que un escalofrío me recorriese el cuerpo y sentí unas ganas inmensas de correr hacia arriba, sin parar, correr, [...] el vigésimoprimero hizo que casi perdiera la compostura, me genero incomodidad, insatifacción, ganas de correr escaleras abajo, pero levanté la vista y pude ver el final, conté los escalones y quedaban seis, solamente seis escalones y una puerta de tamaño considerable con el pomo extremadamente grande y salía luz de debajo de ella, y de sus lados, y de la parte de arriba, al último escalón que vendría siendo el número 27, me paré en seco, nunca jamás en mi vida había sentido tanto miedo y tanta intriga como esa vez, empecé a llorar casi sin dame cuenta, algo me dolía, sentía el cuerpo agotado, estaba totalmente paralizada, ¿Que había ahí dentro?
   Quise girar el pomo de la puerta pero estaba ardiendo y de repente escuché un grito lleno de rabia que provenía de esa habitación, luego llantos pero no podía moverme. Cerré los ojos, giré el pomo y noté que al abrir la puerta había sangre debajo de ella me miré las manos y solo estaba quemada. El nudo en la garganta me ahogó, me di cuenta que había vuelto a cerrar los ojos y al dar la primera bocanada de aire escuché que alguien ahí dentro lloraba y luego empezó a gritar y sentí golpes como que si alguien se estuviese, no se, pegando a si mismo entonces levanté la cabeza y ahogué un grito.
   La habitación era un agujero gigante con una piedra en alto en el medio, las paredes eran espejos gigantes, miré hacia el fondo y no vi nada, solo ocuridad, era el vacío no hay otra explicación.
   En el medio había una chica gritando, con las muñecas, las piernas, los brazos, la tripa, la cara todo cortado como con una gillett, gritaba y lloraba y levantaba la vista y miraba los espejos y volvía a gritar y caminaba desesperada, asomaba la cabeza hacia aquel vacío como intentando decidir si tirarse o no, tenía la respiración agitada y no dejaba de tirar pequeñas piedras hacia los espejos pero estos no se rompían, no se rajaban, no hacían nada mas que seguir reflejandola.
  Grité para que me escuchara, le dije que era estúpido lo que hacía que si quería ayuda, que vería la forma de sacarla de ahí pero que se tranquilizara que encontraríamos una solución, pero no encontraba respuesta, entonces me callé y la empecé a observar. Tenía la misma forma de mis piernas, el mismo color de pelo, las manos le temblaban igual que a mi cuando me ponía nerviosa, se movía inquita al igual que yo, tenía puesta mi sudadera favorita y unos pantalones que me gustaba como me quedaban, y lo peor es que le quedaban igual que a mi, entonces, pregunté que quien era pero no me motró su rostro, empezó a reír y a llorar a la vez qu gritaba y se tapaba la cara. Cada vez que se acercaba al borde me subía la temperatura del cuerpo, el corazón palpitaba mas rápido y sentía desesperación, empezó a jugar con eso y le grité que parara pero no lo hacía, no se dentenía y se me ocurrió gritarle silenciosamente, como decirlo, con la mente, como por telepatía y entonces empezó a dejar de hacerlo, comencé a preguntarle lo mismo que antes de esa manera pero no obtenía respuesta y le pedí que se diese la vuelta, que se quitara las manos de la cara y ... nunca me había sentido tan perdida.
   Tenía los ojos llenos de lágrimas, la mirada dura pero llena de angustia y lo peor de todo es que, era yo y ese sitio era mi subconsciente, ese lugar era todo lo que soy, era todo lo que hago, todo lo que siento, ese lugar era mi mente, la sala de tortura, las escaleras me habían llevado a mi peor pesadilla, a mi misma, a enfrentarme conmigo ...
- Cuando desperté tenía un sudor frío en la frente y en la nuca, estaba enrrollada en la cama atrapada entre las mantas, tapandome la cara con las manos, las rodillas casi en la barbilla, temblaba, sollozaba y, estaba sola ..

domingo, 9 de marzo de 2014

Help.. me?

   ¿Que tan difícil es?
Es ya casi imposible dejarme llevar, muchas veces siento que lo que dificulta todo esto es el reprimirme tanto, pero, ¿como aguanto si me vuelvo débil?
  El nudo en la garganta es enorme, la impotencia, la rabia, la desesperación de no poder ya controlar en lo que me convertí, ¿como paro? Necesito respirar pero .. ¿dónde demonios se metió todo el aire? ¿Donde esta la brisa que me choca la cara y me despeja las pesadillas? ¿Donde esta la sonrisa que me saca de este infierno para sumirme en el paraíso? ¿Donde esta todo aquello que creí que había encontrado?
   La verdad es que ya no puedo con esto, la verdad es que estoy cayendo, la verdad es que no tengo ni idea de lo que soy, de lo que quiero, de lo que necesito, de lo que deseo.. La verdad es que ya no se nada, todo lo que creí tener lo perdí y me quedé vacía, completamente sola. Estoy al borde de un acantilado y la única solución que veo es tirarme pero, ¿y si cuando este cayendo entiendo que no es la mejor opción? No habrá marcha atrás y me siento atrapada en mi.
  Soy la peor  tortura que puedo sufrir jamás, prefiero mil veces el dolor físico a la sensación del fracaso existencial, a la debilidad ante la muerte, a la rendición ante la soledad, a pararme delante de un espejo y mirar mas allá del brillo de mis ojos.

sábado, 8 de febrero de 2014

Heartless .

     -No podía mirarle a los ojos sin sentir unas ganas profundas de estamparla contra la pared y preguntarle ¿Por que? ¿Por que tanto? ¿Por que tan poco? ¿Por que así? .
Siempre fue como un chuchillo atravesandome las costillas cada - Te quiero suyo. Era como si me revanaran la yugular cuando tenía que responderle - Yo también. Me quemba el cuerpo que me abrazara, me moría de rabia y solo podía pensar en que me soltara, y nunca, jamás, le respondi de la misma forma. 
     Porque ella no se hace una ídea de todo lo que marcó, de todas las veces que grité ahogandome debajo de la ducha, de todas las veces que pensé en tirarme desde la terraza de casa, de todos lo momentos en lo que no podía entrar a la cocina porque eran demasiadas cosas las que me tentaban y solo tenía siete años. No puede hacerse una idea de todas las veces que lloré, que me callé, que me quise morir por todo. 
Y me habla de segunda oportunidades y solo me limito a reírme porque no hay cosa que me suene mas absurda después de escuchar por años - No volverá a pasar y que sea siempre igual y cada vez peor, y que nada parara y que todo doliera y que todos gritaran.
     Y dice que quiere protegerme, que quiere cuidarme, que quiere hacerme ir por el camino correcto como pero no entiende que eso ya no puede ser, que aprendí a protegerme sola, que soy quien soy porque aprendí de todo lo que vi, que adopté maneras de acturar de observar a las personas como reaccionan y de pensar en lo que mejor me vendría a mi, que ya voy por el camino que quiero, que no la necesito, que no necesito nada de ella, que puedo sola conmigo porque si lo hago desde que puedo recordar las primeras cosas que viví.
     Y cree que por llorar me causa algo y en realidad no me hace nada, en verdad creo que se lo merece, pero me dice que ya ha pasado por bastante que es hora de que me habrá, de que quizá ir a terapia nos va a ayudar , pero, ¿quien tiene el valor de decir en frente a una madre, que se odia a si misma por  todo lo que vivió? 
   Me encantaría actuar de otra manera pero prefiero estar sola, estar sola y seguir sola.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Había un vez..

    - La ventena que daba hacia la calle era lo bastante grande como para parecer una terraza. Me quedé con la taza de café mirando hacia afuera dando caladas tranquilas y delicadas a aquel cigarrillo del cual aún puedo recordar cada movimiendo del humo, cada parte consumida mezclándose con aquel aroma a café fuerte y amargo y me hacía estar en otra órbita. El cielo estaba tan celeste, radiante, perfecto.
 Con los pies fríos y con las manos sueves de la noche anterior miré en dirección a la cama y pude enamorarme de cada parte de su cuerpo, de cada detalle de su pelo totalmente alborotado envolviendo la almohada y que hacía unas horas me había envuelto a mi. 
 Sonreí y pude ver como su piel brillaba por el reflejo del sol, me miré las yemas de los dedos y aún podía sentir lo hermoso que fue recorrer su cuerpo con ellas entonces, me percaté y tenía los labios rojizos y una sonrisa dibujada, una curva aún mas perfecta que su cintura. Y me volví a enamorar con miedo a perder aquel momento que había sido perfecto y maravilloso y que me hizo sentir viva, entonces tuve ganas de que todas las mañanas sean así, de quedarme mirando el cielo para luego cambiar la dirección y encontrarme con ella en mi cama con las sábanas revoltosas, con esa sonrisa tímida inconsciente, con el cuerpo descubierto, con el pelo enmarañado..
 Para cuando pude darme cuenta sus ojos somnolientos se chocaron con los míos y entendí que era hora de bajar a tierra otra vez.

lunes, 3 de febrero de 2014

Dad ..

- Fue mirarle a los ojos y no encontrar nada, sentir su sonrisa fría y distante, sus brazos rodeandome con tanto frío que sentía a cada segundo que pasaba que no quería estar allí.
Y me pidió que me cuidara, y dijo que me quería y lo noté tan de mentira. 
Y vi sus lágrimas caer y entendí que no era porque me iba, sino porque ya sabía que no había nada mas que hacer con nosotros...
Y sentí que todo moría y que me consumía, sentí como me perdía, como se alejaba y me quedaba sola y me obligué a ser fuerte, a no caer, me obligué a apretar los puños, a ver sangrar las manos con tal de no mostrar debilidad porque me di cuenta al no darme la vuelta para verle una vez mas, que para eso me había preparado todo este tiempo, para dejarme sola porque sé que sabía que yo podía con esto y con mucho, mucho mas y sabía que lo iba a entender solo en ese instante.
Me enseñó a no mostrar debilidad y por eso nunca me demostró cuanto me quería, por eso siempre me remarcó lo malo, porque él me enseñó a hacerme fuerte de esta forma, porque el quería que fuese invensible porque sabía que iba a estar sola dese ese mismo momento.
  Me permito el llorar desconsoladamente en este mismo momento porque ya no tengo alternativa, porque entiendo que tengo que crecer y que el ya no esta conmigo, que no importa que haya pasado o quien sea, el no va a volver, nunca más.
 Y quería pedirte disculpas por ser tan necia y no haberlo entendido antes, por haber gritado cuando tenía que callar y por haber llorado cuando tenía que aguantar. Siento cada puñetazo en la pared, cada corte en el cuerpo, siento cada calada que dí, siento todas esas sonrisas que no te dí, todas esas veces que quise gritarte que me ayudaras y solo dije que eras mal padre, siento todo eso y te extraño tanto, tanto, que esto me cuesta mas que cualquier cosa por la que pasé. Esto es mas duro que cualquier golpe que me dieron y que me dí, esto es el mayor reto al que me enfrenté nunca porque siento que nunca voy a poder decirte cuando te quiero porque no esta en el manual.
  Y nunca te odié, solo quise ser lo que querías que fuese y no lo lograba.
Pero esto va mas hayá de cualquier cosa, esto es mas importante que todo lo que soy y de lo que seré, esto significa enterrar todo eso y vivir de ahora en mas, esto significa que ya no puedo mirar atrás porque tengo que seguir, que ya no puedo enterrarme en el rincón de la habitación con las manos en la cara empapada en lágrimas, esto es como un Todo o Nada.
Y es casi imposible cuando recordás todo lo que viviste y lo feliz que era contigo de pequeña, cuando me abrazabas y te reías, y escuchabas mis hitorias y baialabas conmigo y decías - esta es mi hija porque sonaba tan bien, eran sonridos que se colaban por mis oídos y los repetía siempre antes de dormir, cuando sonreías al verme.
  Pero eso ya está, ya pasó, ahora soy solo yo, solo yo con todo lo que me enseñaste, con todo lo que ví y con todo lo que siento.-