martes, 9 de septiembre de 2014

La rabia se apodera de mi, 
me consume, me atrapa
me lleva a un lugar frío y oscuro donde aprisiona mi mente,
cuanto mas quiero escapar, mas grande se hace,
y se convierte en ira..
Las manos me tiemblan, siento las mejillas hirviendo,
me pitan los oídos, se hace un nudo en mi garganta
y solo tengo una forma de pararlo, 
una forma horrible y dolorosa de la que luego me averguenzo.

Nunca creí que una persona podía cargar con tanta ira,
hasta que empezó a pasarme.
Esa forma irracional de reaccionar.

Intento controlarla con todas mis fuerzas pero solo crece y me violenta mas.
Odio todo lo que soy cuando cuando estoy así.

viernes, 22 de agosto de 2014

     Y en un sin fin de tormentas,
      millones de abismos, 
      almas rotas, perdidas en el olvido
      intento buscar razones para quedarme,
      pero cualquiera diría que esta es mi despedida.
   Reina de todos mis sueños, 
fue un honor hacerte por cientos de noches, tan mía. 
   Y aún sin saber si lo que estoy haciendo está bien, temiendo a cometer un error tan atroz que ya no pueda devolverme la luz, te pido que me dejes marchar, impidiendo destrozar aún más esa sonrisa que tantos pasillos oscuros iluminó. 
   Cuanto te quise y cuanto te quiero, 
eres tanto para mi que soy incapaz de amarte como lo mereces. 
   Dirás que es un acto de cobardía y no te quitaré razón, me duele en todos los rincones de mi cuerpo y de mi alma, tener que abandonarte, siento como se va deteniendo mi corazón, y es que, ¿Como tanto amor, pudo hacerme tanto mal?

viernes, 8 de agosto de 2014

   Soy como una sombra desgastada,
un infierno infinito,
un frío abismo.
   ¿Como pude perderme?
eras todo lo que estaba bien en este mundo,
eras equilibro,paz, armonía y amor,
eras sueños, ilusiones, enperanza y fe,
eras confianza y seguridad.
   Eras mi amor.

jueves, 7 de agosto de 2014

P4

     Tus manos los pinceles,
mi alma, el lienzo.
     No dejes de darme vida,
no pares de brillar, 
tus ojos puestos en mi,
tus labios encima de mi sonrisa.

martes, 29 de julio de 2014

Querida ..

     Querida amiga...
No se la razón por la cual elegí esta noche, quizá porque ese nudo en la garganta que me ahoga sin piedad, ese que tanto conoces porque tantas veces viste, ahora mismo quiere explotar. 
   Aún sabiendo que el olvido me esta consumiendo, que nada, nunca, jamás, volverá a ser como al principio, sin saber como poder recuperar algo de lo maravilloso que teníamos, sigo penandote. No porque te necesite, porque sabes mejor que nadie que aguanto sola todo lo que tenga, sino porque, no dejo de agradecerte todas las noches de mi vida el haberte encontrado.
Fuiste mi mayor pilar, tus manos fueron las que pararon la catástrofe que era mi interior, tu casa me dió lugar cuando no tenía donde ir. Me hiciste valorar un montón de cosas como la amistad y el amor incondicional, me dejaste entrar a tu familia sabiendo que no tenía ni idea de lo que era, me llenaste de sonrisas, lloraste conmigo, me abrazaste y te pasaste noches enteras sintiendo el mismo dolor que yo, sin quejarte, solo en silencio.
   Me mimaste como a una niña, me regañaste como a una adolescente estúpida y me trataste como si fuese una adulta. 
   Y entiendo que solo fue pasajero y lo respeto tanto, que quizá por eso nunca forcé nada para intentar volver a lo de antes, pero, fue tan inmenso, fue todo tan inmenso. Me diste luz cuando la última vela se había apagado.
   Por eso esta noche, quiero darte un lugar enorme en mi Maravilla, casi tan grande como el de mi corazón y el de mi recuerdo. Y digo recuerdo, no porque vaya a olvidarte, sino porque nunca volveremos a lo antes.
   Gracias, gracias y mil millones de gracias por haber pertenecido a mi vida y por haber dejado que yo lo haga en la tuya.





RS.

lunes, 28 de julio de 2014

El olvido.

El olor intenso a café,
las noches olvidadas,
las madrugadas frías,
el olvido yace sobre mi.

La tormenta incesante,
de un amor que me olvida.

Su voz que espantaba demonios,
cerraba heridas,
calmaba penas, ahora

el olvido yace sobre mi.

miércoles, 23 de julio de 2014

     Odiaba las mañanas de verano, el calor sofocante calentando todas las paredes de la casa, dejando el aire denso y caliente, rodeada de edificios y asfalto, casi sorda por tanto ruido bochornoso, el cuerpo pegado de casi ni moverse.
     Odiaba la sensación de vacío interno, el caminar por los pasillos del apartamento cual zombie, con el alma vacía, arrastrando los pies, casi sin poder ver de tantas lágrimas acumuladas.
     Odiaba la vida en la ciudad, la falta de paz, de intimidad, el no salir al fondo de casa y gritar para desahogarme o abrir la cristalera del salón y rompero todos los vasos y platos y botellas de vidrio que habían ahí dentro porque seguramente un vecino estaría mirándote y llamaría a emergencias.
      Odiaba el no poder hacer el amor con libertad, que el ruido de los coches suenen mas que sus gemidos en mi oído.
     Odiaba las mañanas de verano y aún las odio.